martes, 21 de abril de 2015

Acariciando lana (el poder de la intención -1ª parte)

Cada tarde del martes la fierecilla y yo la pasamos en Canción de Luna, una escuelita libre, que tenemos  la suerte de tener muy cerca de casa. Allí, mientras ella juega, yo me dedico a aprender a hacer juguetes artesanales. Dicho así, puede no sonar muy atractivo (o sí; no son muchos los espacios donde no sólo se admiten a bebés y niñas/os, sino que además están totalmente adaptados a ellas/os), pero es entrar y cruzar una sonrisa con Gemaluna, alma mater del lugar, y ¡zas, se creó la magia!.

Lo más especial de Gemaluna es que vive, siente y cree en lo que hace. Es tan de verdad que no puedes más que contagiarte de su energía y sentirte capaz de todo, incluso de comunicarte con la lana, sea cual sea su condición: cardada, peinada, afieltrada,...Y en ese momento mágico es cuando nuestras manos se llenan de la paciencia, del cariño y de la intención que todo juguete infantil debe llevar impreso, como garantía de éxito, y nos convertimos en creadoras (por ahora, somos todas mamás, ¿algún papá presente se anima a apuntarse?).

EPÍLOGO: Mi condición de aprendiz tiene mucho de cariño, otro tanto de intención y cada vez más paciencia. Siguiente lección: aprender que más vale maña que fuerza.;oP

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