viernes, 11 de septiembre de 2015

Turno de noche

Aún recuerdo cuando me estrenaba en esto de la maternidad y como la ilusión acumulada tras muchos meses de espera y la emoción a flor de piel tras largas horas de expectación (como diría la canción, "can't take my eyes off you"!) se tornaban en cansancio a la caída del sol, dándose por inaugurado el tan temido turno de noche.

Nunca he sido una persona dormilona y he llevado bastante bien el dormir pocas horas. Pero esta nueva modalidad de dormir interrumpidamente... ¡es otro cantar!

Resulta curioso que en una película, que ví por el 25 aniversario de la caída del muro de Berlín, contaban que un modo de tortura y presión en los interrogatorios consistía en no dejar a la víctima caer en dueño profundo con continuos despertarme nocturnos. ¿No os resulta familiar?

En fin, está claro que el aguante femenino roza límites insospechados y que pasados los primeros meses, la cosa sólo puede mejorar. Y de verdad que mejora, pero justo cuando la fierecilla, la nocturnidad y yo empezábamos a hacernos colegas, nuestra (¡bendita!) minicuna de colecho se ha quedado pequeña y ha tocado independizar a la primera, quedando recientemente inaugurada una nueva modalidad de turno noctívago: los paseíllos al cuarto contiguo, que comienza en 3, 2, Zzzz...



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