domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuestión de un segundo...

Hace una semana fui protagonista de un momento de película. Una película que, lejos de romanticismos pastelosos, podía haber sido la "intro" de un dramón de serie B de Antena 3.

Hace una semana, estando con mi madre, mi hermana pequeña y la fierecilla en un centro commercial,  viví los cinco minutos más largos de mi vida.

Fue cuestión de un segundo. Un segundo en que solté su menuda mano y atendí la llamada de mi madre que me enseñaba ya ni recuerdo qué cosa. Un segundo en el que volví a buscar la mano perdida y hallé el más absoluto vacio. Un segundo que dio pie a la incredulidad (¡esto no puede estar pasando!) y al parálisis más absoluto (¿qué hago ahora?). Una vez superado el shock momentáneo, (re)corrí pasillo tras pasillo buscando y preguntando a cualquier persona que me cruzaba sin suerte, aumentando mi preocupación y desesperanza. Entonces se me ocurrió llamarla por su nombre voz en grito y, una vez más, en cuestión de un segundo una señora me preguntó si buscaba a una niña pequeñita que andaba sola. Era ella.

La cara y la emoción de nuestro encuentro no puede ser descrito con palabras... :o))) Se que la señora me recomendo tener más cuidado en próximas ocasiones... pero eso ya no importaba, ¡volvía a estar con ella y a tener su mano regordeta entre la mía!



2 comentarios:

  1. Nunca me ha pasado perderla tanto de vista, pero sí que me he pegado algún susto de cinco segundos que han sido los más largos de mi vida :-) No tengo perdón por no habermne pasado antes por aquí!

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    1. ¡Qué ilusión tenerte por estos lares!Estás más que perdonado, es lo que tiene que los días se limiten a tener 24h ¡para fastidio nuestro!;o)))

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