Bipolaridad materna


De día zombi, de noche noctámbula. De día puesto de avituallamiento, de noche cuna ergonómica. De día malabarista entre dos cuerdas flojas, de noche vigilanta de sueños ajenos. De día loca paranoide, de noche paranoia sostenida. De día maruja de rulo en pelo, de noche marajá de peinados imposibles. De día sherpa porteadora, de noche almohada almidonada. De día médico sin fronteras, de noche servicio de urgencias. De día temo la noche, de noche espero el día.

Sin embargo, llegados a este punto... día y noche, noche y día se me antojan tan idénticos, que ya no distingo ni lo que hace un momento escribía.

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