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¡La suerte de nuestra parte! ;o)

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Aunque el título parezca no tener nada que ver con el día que hoy celebramos, nada más contrario a la realidad: hoy vengo a dispuesta a escribir de libros.

Mamiblogueando cumple su primer añito

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Tal día como hoy o, mejor dicho, noche me estrené en el mundo blog. Fue una decisión meditada, pero sobre todo muy pateada;  todos los días, durante 9 meses (un embarazo en toda regla), me hice 4km para ir en busca de la fierecilla y llevarla de regreso a la madriguera. Sin duda, esas idas y venidas dieron oportunidad de reflexionar y filosofar sobre todos los cambios vitales que supuso mi propia mamamorfosis. Así que, ni corta ni perezosa, me dispuse a transcribir todo aquel maremágnum con la intención de poner algo de orden, una pizca de cordura y un ápice de deseo por compartir experiencias allende las fronteras virtuales.

Mi destete... TO BE CONTINUED

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Mi destete continúa. Mi destete es instrasferible a cualquier otra fierecilla que no sea la mía. Mi destete ha tenido altos, bajos e intermedios. Mi destete no tiene recetas mágicas. Mi destete es irrepetible.

Lactancia materna y su asombroso poder protector

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Me ha costado decidir el título de esta entrada porque lo que en ella quiero contar se entremezclan muchos temas a la vez: lactancia, destete, alergias, intolerancias,  cacas raras, mareos y aciertos pediátricos... ¡Asombroso todo lo que ha dado de sí estos (casi) tres meses que llevamos de 2016!

Un día cualquiera...

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... es la ocasión perfecta para agradecer y reconocer tu apoyo y amor incondicional. ¡Gracias por superarte cada día y ser un "aitá" de primera! Aguador nocturno como no hay dos (la cara oculta del destete). Compañero de batallas, alegrías y ojeras como ninguno.

Cuestión de autenticidad y valentía

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Ayer empecé a escribir esta entrada montada en el cercanías entusiasmada después de compartir 3 jornadas maratonianas con María Antonia Canals sobre Matemáticas manipulativas , ahí es nada.

Caricias: tiempo en pareja

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Caricias, tiempo y pareja conforman ese triángulo de las Bermudas, donde fue a desaparecer mi líbido tras convertirme en mamá. El cansancio acarreado por los turnos de 24h, la revolución hormonal y la lactancia materna hicieron que no me quedarse ni una ápice de energía para sentir deseo sexual alguno.